Erráticos destinos algunos que el polvo hacen morder, subyuga la razón a la inocencia de una humildad que ha de volver, ciertas verdades ha de asomar por el umbral del juicio que a la vida tiene que responder...Solo sentidos, solo lógicas consecuencias son razones de los caminos que se tienen que resolver, marchando al destino vamos en caminando en pos de la providencia maldita, que no se da a conocer... acechan los temores de la ceguera que la ignominia alimenta, nos consuma esclavos de nuestro mañana, haciéndonos venir desde el ayer, con el impulso de la vida que aún está por recorrer...
Solo somos consecuencia, solo somos verbo de la palabra que vamos conjugando, acciones son amores y no buenas razones, que templan el cuadro colorido de la vida, haciendo sombríos paisajes cuándo el tiento de la pena acecha con sin razón el camino a recorrer, en la ceguera transita que esclaviza el amanecer de nuestros nuevos días, impulso somos mirando hacia ellos, sin sentido de la verdad que delicado late en nuestro fuero, sin saber lo que hoy podremos hacer sin dejar nada a el mañana, solo en intenciones cerramos la hoja del diario, del libro de la vida...
Vamos incesantes paso a paso, uno por delante del tiento de la muerte que pretende secar el sentido propio del vital sentir de lo que nos rodea y tenemos, ella acechante, aguerrida e imperiosa, silente espera el menester de su firma, cerrando los capítulos del arduo camino recorrido, truncando la memoria de los día por recorrer, cegando para el ya siempre avatar, los ojos de quién con nosotros convivía...
Irracional incomprensión de quién en justicia demanda su premio, en el peso de su balanza mide la conciencia firme de las palabras, los actos son medidos con el peso de su verbo, juzga el motivo de la demanda, de la firma, que ella graba, es juiciosa en la temeridad de quién de ella habla, presentase firme, postradas en su espera de la nada...
Sello impulsivo, letal del cierre de nuestra vida, firma dueña y señora del capitulo final, que abrumada queda al recoger los restos de quién en vida cumplió la meta a la llegada de su llamada, nunca sorpresiva en el tiento procurador de ella, por injusta e impropia que nuestros ojos la vean, solo ella es la sombra comprensiva, la razón misma de final del camino, aunque indecente, dramático o inesperado, ella dueña y señora nos ha llamado....
Por la injusta razón de la llamada a la muerte...
Jyhael